lunes, 24 de agosto de 2009


Te conocí un día de enero, con la luna en mi nariz, y como ví que eras sincero en tus ojos me perdí. Que torpe distracción, que dulce sensación. Ahora que andamos por el mundo como Eneas y Benitin ya te encontré varios rasguños que te hicieron por ahí; pero mi loco amor es tu mejor doctor. Voy a curarte el alma en duelo, voy a dejarte como nuevo. Y todo va a pasar, pronto verás el sol brillar; tú más que nadie merecer ser feliz. Ya vas a ver como van sanando poco a poco tus heridas, ya vas a ver como va la misma vida va a decantar la sal que sobra del mar. Y aunque hayas sido un extranjero hasta en tu propio país si yo te digo ¿como dices? Tu aún dices ¿que decís? Y lloras de emoción, oyendo un bandoneón#